Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!

Los del tiovivo de Kalzza son de poliestireno y están fabricados y pintados a mano. Los cuatro; dos corceles y dos unicornios lucen alegres bridas de purpurina que brillan bajo las lucecitas del carrusel. Sobre ellos, dos jinetes se sujetan a las barras creadas con tubos de cobre, cinta roja y bolas de árbol. El resultado es una deliciosa atracción que parece sacada de un mercadillo navideño.

En verano las responsables de una de las tiendas más coquetas de la ciudad –Conchi y Yoli– comenzaron a trabajar en el diseño de un conjunto para presentar al Concurso de Escaparatismo Navideño. De forma artesana y con la ayuda de la familia han hecho realidad su sueño, su ilusión… para contagiar alegrías infantiles. Las del poema de Antonio Machado.

Merece la pena darse una vuelta por la tienda y ver las que dan los lindos pegasos. Además hay un Buzón Real para seguir pidiendo deseos. En forma de zapatos o zapatillas, botas o botines, bolsos o colgantes, pañuelos o monederos.