«Que se abra el portón, que el corazón no me cabe»
Me dirijo a vosotros. A vosotros, a todos los que, al igual que yo, no entendéis unas fiestas en Honor a la Virgen de la Consolación sin la Virgen de la Consolación en las calles de Pozuelo. Hoy, voy a intentar poner voz a una persona muy especial para mí. Un epidemiólogo… Sí, un epidemiólogo, esa especialidad médica que, en realidad, se denomina medicina preventiva, que casi todo el mundo desconocía que existía, y ahora se ha convertido en el pan nuestro de cada día. Quiero ponerle voz y, un poquito más adelante, pasarle el testigo de este escrito...
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