Si el belén del Ayuntamiento te ha dejado sin palabras espera a ver el de la Patrona. Abre sus puertas el domingo y es otra maravilla. Son tan diferentes y tan bonitos que lo suyo es presumir de los dos. Con los de dentro y con los de fuera. Sobre todo ahora que, con la ayuda de una original exposición, Pozuelo de Alarcón se convertirá, a partir de la próxima semana, en centro neurálgico del belenismo (arte de los belenes o afición a ellos según la RAE). En la sede de la Congregación de la Virgen de la Consolación Coronada han trabajado varios fines de semana para alumbrar un conjunto artístico que estrena pajar, toneles y herramientas fabricados a mano por Juan Pedro Álvarez, carpintero de profesión. Como San José.
Dice Ángel Álvarez que lo bonito del belén de la Virgen es que cada año es diferente. No solo porque los escenarios cambian de situación -que también- sino porque siempre hay nuevas incorporaciones. Como el pajar perfectamente recreado -la carretilla es una auténtica monada-, las tinajas de arcilla y los toneles de madera, con aros metálicos, de los molinos de aceite y vino o las herramientas en miniatura -ojo al serrucho- para el aserradero.
También hay que reformar casitas y ampliar elementos como el vallado con palos de tamaño y grosor diferente. Dependiendo del cercado. Con un cuidado extremo en el caso de los palillos. Lo cuenta Jesús Ortega mientras muestra el resultado final a los reporteros. Y colorear el serrín para diferenciar tierras y praderas.
Este año el río ha cambiado su curso y parece más largo. A sus orillas se ha colocado un poblado y debajo del puente, por el que pasa la corriente, una piedra inamovible. O eso espero. Lo comprobaré el domingo. Cuando felicite a la cuadrilla por hacer posible la magia.
El Belén Monumental de la Patrona y Alcaldesa de la Villa se abre al público en la sede de la Congregación de la Virgen de la Consolación Coronada el domingo, 14 de diciembre, después de la Misa de 13:00 horas en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora.
Algo que le hace único en la ciudad es que pasa del día a la noche gracias a un circuito interior de luces LED que convierten su cielo azul en otro negro salpicado de estrellas. Los sonidos completan la magia. Además este es el segundo año que está situado dentro de una jaima.
Juan José Granizo, médico de profesión y belenista por devoción, ha construido y reformado decenas de construcciones para el Belén. Los retoques de última hora bajo la atenta y tierna mirada de su padre, Juan Granizo.

