Ojalá. En una cafetería de especialidad gestionada por baristas con discapacidad intelectual. Si fuera en Pozuelo de Alarcón los responsables de Fundación AMÁS y Apilad lo celebrarían con el sabor de Colombia. Y yo les acompañaría, encantada, añadiendo leche texturizada a una taza que, además, tiene aromas solidarios. Sobre todo ahora que acaban de sellar un compromiso. Noel Lozano comparte mi opinión. Porque es uno de ellos. De ojos azules y serenos, este pedagogo es un apasionado del café. Le viene de familia. Desciende de tostadores. Su tatarabuelo, José Gómez Tejedor, fundó Cafés La Estrella. Te lo conté hace tiempo. He subido a la azotea por otro motivo. Quería compartir una historia que fusiona café y capacidad. En el corazón administrativo de la segunda ciudad más poblada de la Comunidad de Madrid. Gracias a AMÁS, su Ayuntamiento y Móstoles Desarrollo. Es como Zurita Coffee en Alcorcón. Pero más grande. En una instalación municipal dedicada a las artes.
Siempre que nos vemos el tiempo pasa rapidísimo. Escuchar a Noel Lozano hablando de una realidad que le apasiona es una delicia y el café que me prepararon los chicos estaba tan rico que hice bien en dosificarlo. Para eso se han preparado como baristas -en métodos de filtrado, manejo de una máquina de espresso, latte art y catas– con la más alta gama de un producto que solo supone un 5% del consumo mundial y que, después del petróleo, es lo que más dinero mueve.
Me lo cuenta quien se ha formado en discapacidad y soñaba con unir ambos universos para convertir el café de especialidad en un entorno más inclusivo. Noel es coordinador y formador del proyecto amáscafé, (cafeterías de especialidad inclusiva) de la Fundación AMÁS y ha dedicado media vida a la discapacidad; primero en ATAM y ahora colaborando con Apilad. Siglas vinculadas a la inclusión y a Pozuelo de Alarcón.
El sueño se ha hecho realidad. En el sur de Madrid. Pero no debería quedarse ahí. Porque perderíamos el norte. Podría tener continuidad en la ciudad que tiene una calle con el nombre de su tatarabuelo. Donde ha vivido su familia. La idea es novedosa, necesaria y parte de una premisa sencilla: democratizar el sector del café de especialidad. Para que vecinos y visitantes puedan disfrutarlo en una cafetería gestionada por baristas con discapacidad intelectual.
Poco más que añadir. Bueno… sí. Que el café que se sirve en Móstoles y Alcorcón procede de Colombia y forma parte de un proyecto solidario que apuesta por las mujeres. Y que el Espacio Cultural MIRA o el MIRA Teatro serían buenos lugares para instaurar la excelencia cafetera y la inserción laboral real de las personas con discapacidad.

