Érase una vez un buen hombre. Con los ojos azules. Conocido en el vecindario por muchos motivos. Quizás los más jóvenes por fundar una peña que lleva nombre de coso. También de centro de celebraciones populares. Poco antes de las pasadas fiestas patronales estrenaba sede social. Remodelada por los socios. Con más ilusión que medios. José Manuel Díaz, el buen hombre, se enamoró desde el primer momento de un local en la calle Costanilla del Olivar que había que reformar por completo. Se puso el mono y a trabajar con la cuadrilla. El resultado es un acogedor local en verde corporativo. Dentro, en ocasiones, se escucha flamenco y bailan sevillanas. De allí salió el día de Nochebuena un señor vestido de rojo con barba blanca y, que casualidad, con los ojos azules.

Este año la lotería ha caído en dos peñas de Pozuelo de Alarcón: La Plaza y el Seis y Medio. La primera, a la que pertenece José Manuel Díaz, compró el número 64.232 que ha vendido en billetes y papeletas. Como El Gordo ha recaído en el 79.432 el que más y el que menos se ha llevado un pellizquito con la terminación. Que nunca viene mal.

Sin embargo, la suerte del protagonista de mi cuento de Navidad, el tipo de los ojos azules que cuando hace frío lleva campana y  repite un cantarín Jou, Jou, Jou ha ido más allá del premio económico.

Convencido de que un grano no hace granero, pero ayuda al compañero, se pasó por los bares/restaurantes de Pozuelo de Alarcón, en los que se toma el aperitivo o disfruta de los partidos de su equipo de fútbol (que nadie se confunda; la vestimenta roja y blanca es ocasional) para dejar su nombre junto a un numerito y participar en el sorteo de sus cestas de Navidad. Eligió el de la terminación de la lotería de la peña.

Así que el final de la historia no puede ser más feliz. Ganó seis completos lotes, como seis soles, que le han devuelto la sonrisa tras un tiempo complicado y una reciente despedida. Jose ha repartido las cestas entre su madre, sus hijos y sus hermanos. A todos les ha venido fenomenal para afrontar mejor la cuesta de enero. Que aunque no lo parezca está a la vuelta de la esquina.

Además, ha regalado productos a algún buen amigo y a otros miembros de la familia. Que siempre está unida. Pero ahora más.

Y si no pregunten al duendecillo, también de ojos claritos, que se ha colado en este cuento.