San Gregorio Ostiense fue Cardenal y Obispo de Ostia (Italia). El patrón de Húmera murió en Logroño el 9 de mayo de 1044 donde había sido enviado a predicar por el Papa Juan XVIII. Cuenta la leyenda que, nada más morir, su cuerpo fue transportado por una burra hasta el alto de Piñalba, en el término de Sorlada, localidad navarra fronteriza con Álava y La Rioja. En la basílica se guardan sus restos; en un relicario en forma de cabeza de plata. Entre el siglo XVI y el siglo XVIII este santuario fue uno de los más visitados de toda España por considerar al Santo protector de las cosechas. Muchos devotos mandaban hasta allí emisarios para recoger el agua bendita con la que regar los campos y librarlos de las plagas.

El día de San Gregorio comienzan los festejos en un barrio de Pozuelo de Alarcón ligado a dos antiguas tradiciones: la romería y la merienda en la pradera. Recuperadas por la asociación cultural La Poza -como las fotografías que ilustran esta historia- forman parte de la programación festiva.

Por testimonios orales se sabe que, desde tiempos inmemoriales, los habitantes del pueblo iban andando hasta Húmera el día de su fiesta patronal y hacían un alto en el camino; concretamente en la Cruz de la Atalaya, erigida en 1731 al caballero de la Orden de Santiago, Antonio de la Torre.

También acudían los vecinos de Aravaca y de la Estación por distintos senderos y se encontraban en lo que ahora es el monumento más antiguo de la ciudad. Luego caminaban juntos hasta el templo y, después de visitar al Santo, disfrutaban de una merienda -tortilla de patata y limonada- en un prado; rodeados de hiedras, olmos y sauces. También de baile hasta entrada la noche. Durante la romería y en la pradera no faltaba la popular seguidilla que comienza con De San Gregorio vengo y olé olá (…) 

Este año, como en anteriores, la música también estará presente. La principal novedad del recorrido que realizarán los «excursionistas» es que la banda sonora habitual, a cargo del grupo de folklore castellano «Tinajas», se completará con los sonidos de una zanfoña, instrumento cuyo origen se remonta a la época de San Gregorio y que aparece en el pórtico de la gloria de la Catedral de Santiago de Compostela.

Ya sólo por eso va a merecer la pena la caminata. Aunque sea con chubasquero o paraguas ¿Te apuntas?