Las justas
Por aquel entonces existía una explanada que, durante el resto del año, servía de plaza central, mercado o cualquiera otra cosa que las autoridades, es decir, el Gran Duque de Pozuelo, tuviera a bien celebrar allí. Los días de fiesta se transformaba en el mentidero de aquella pequeña corte que era Pozuelo de Alarcón en esa época, lo suficientemente cerca de los Reyes, instalados ya en Madrid, y lo suficientemente alejados como para que los designios de éstos tuvieran relevancia en la gobernanza de Pozuelo. Allí coincidían nobles y plebeyos, seglares y laicos, eruditos y golfillos que daban calor...
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