Acaba el mes de la mujer. Para celebrarlo me subí a un microbús con un grupo de las nuestras. Tan amables como amantes de la cultura. La intención era compartir con ellas una de las actividades programadas desde el área de Mayores y descubrir el universo del diseñador español, de origen italiano, Lorenzo Caprile. Hace dos décadas tuve la suerte de escucharle, en una clase magistral, durante mi posgrado de Periodismo y Moda en la universidad Francisco de Vitoria. Desde entonces he seguido sus pasos. También en el programa «Maestros de la costura». Así que juntas pusimos rumbo a Santa Engracia. El primer depósito en altura del Canal de Isabel II, construido a principios del siglo XX para llevar el agua a las nuevas viviendas del barrio de Chamberí, ha albergado durante cuatro meses y medio una maravillosa exposición en torno a las creaciones del modisto. O más de 110 piezas de alta costura y varias obras de grandes artistas como Francisco de Zurbarán, Juan Pantoja de la Cruz o Antonio Joli de Dipi.

Nada más entrar a la sala Canal de Isabel II nos dimos cuenta de que la moda, fusionada con el arte, es puro teatro. No sólo porque Lorenzo Caprile sea el responsable del vestuario de montajes de época o de películas como «La dama boba», «El perro del hortelano» o del diseño del traje de novia que lució la actriz Clara Lago en «Ocho apellidos vascos»… las cortinas en forma de telón nos avisaban de que a partir de ese momento comenzaba el espectáculo.

Recorrer las diferentes plantas del depósito engalanadas con un gusto exquisito, a media luz, se convirtió para todas en toda una experiencia fascinante. Los paneles con las creaciones de diferentes épocas o inspiraciones nos guiaban entre cuadros de patrones, delicados objetos de decoración -candelabros, jarrones, butacones, libros y hasta un florete- y vestidos de celebración colocados con un gusto exquisito; en la planta baja como si fueran hornacinas y en las siguientes en tarimas y escalones.

A las chicas les encantó el escenario carmesí, presidido por el vestido de gala que lució Su Majestad la Reina Doña Letizia en la boda de Federico y Mary de Dinamarca, con drapeados en el escote y espalda. Junto a la prenda contemplamos varios diseños que Lorenzo Caprile confeccionó para que Anne Igartiburu presentara las campanadas. Para traje de noche rojo -menos es más- el que Malena Alterio se puso para recoger el Goya a la Mejor Actriz en 2024 por su trabajo en la película «Que nadie duerma».

Como a Maribel y Pilar me impresionaron las puntillas, las sedas naturales y las prendas de inspiración goyesca. Y, por supuesto, como al resto de la comitiva, los estampados que saltaban del cuadro a las telas, los diseños nupciales -sobre todo los de los niños del cortejo nupcial de los Reyes Felipe y Letizia- y el «vestidazo» amarillo situado en la última planta -bajo la cúpula- que la influyente Marta Díaz lució en el Festival de Cannes en 2023.

Salimos encantadas así que cuando regresamos con María José al microbús poco más había que añadir. Nuestras caras lo decían todo. Al día siguiente, en el Mira Teatro, me encontré con alguna de las asistentes a la exposición. Justo antes de emocionarme con «Un tranvía llamado deseo».

Estoy segura de que ellas lo seguirán haciendo (ellos también pueden participar en las salidas culturales pero les cuesta más) con las diferentes propuestas que con tanto cariño preparan los responsables del área de Mayores del Ayuntamiento.

Lo próximo es una exposición sobre Leonardo Da Vinci en el Nomad y una visita al Aula de Educación Ambiental. Pero las posibilidades son muchas y para todo los gustos.

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LAS NOVIAS DE LORENZO
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Texto y Fotos: Asunción Mateos Villar