De investigar los tesoros del Museo del Prado y Patrimonio Nacional a difundir nuestra lengua en el corazón de Texas. La trayectoria de esta historiadora del arte y gestora cultural es un viaje de ida y vuelta constante: tras liderar la cultura en el Instituto Cervantes de Estocolmo, hoy vuelca toda esa experiencia en las aulas de San Antonio, donde supervisa programas de inmersión y enseña a las nuevas generaciones que el español es mucho más que un idioma: es una herencia viva. Es una apasionada de la música, la danza, la gastronomía y los deportes. Sobre todo del jazz, la fruta y las verduras, el beisbol y el baloncesto. Practica yoga y disfruta conversando con amigos y preparando un postre casero. Nos conocimos a propósito de su madre. Hoy, 14 de abril, Día de las Américas, la protagonista es Mónica Riaza de los Mozos.
¿Dónde resides en la actualidad y qué te lleva a Estados Unidos?
Actualmente vivo en la ciudad de San Antonio, en el estado de Texas, en los Estados Unidos. Llegué aquí hace tres años y medio porque mi marido es cubano-estadounidense y trabajó en esta ciudad varios años, mientras yo trabajaba en Estocolmo (Suecia). Todo marchaba bien; íbamos y veníamos entre ambos países, pero, la situación cambió con la llegada de la pandemia del COVID-19. Fue un proceso difícil y tomamos la decisión de cambiar la situación. Así, finalmente me mudé a Estados Unidos, donde observé que había más oportunidades que en Europa.
¿Habías vivido antes en el extranjero?
Sí. Antes de irme a Estados Unidos, viví más de diez años en Estocolmo, donde trabajé como responsable de cultura en el Instituto Cervantes. Fue una experiencia laboral y una vivencia personal increíble. Tuve la oportunidad de difundir y promover la cultura en español en diferentes ámbitos, especialmente en el de la literatura, y trabajar proyectos fantásticos con instituciones suecas, con otras embajadas iberoamericanas, EUNIC (Institutos Nacionales de Cultura de la Unión Europea) y la embajada de España en Suecia, Dinamarca, Finlandia y Noruega. También compartí momentos memorables con relevantes figuras de la cultura como Mario Vargas Llosa, Fernando Aramburu, María Dueñas, Javier Limón, Elvira Lindo, Carmen Posadas, Santiago Auserón, entre otros. A Suecia, sumo las ciudades de Roma, Pordenone y Perugia, en Italia, donde pude mejorar mis estudios universitarios y perfeccionar el idioma italiano con estancias académicas formativas e investigativas. También estuve varios meses en la Ciudad de México por un proyecto de investigación dedicado a la arquitectura conventual del siglo XVI y XVII.
¿Cómo es tu día a día en San Antonio?
Mi jornada es un puente constante entre culturas. De supervisar programas de inmersión en The DoSeum a enseñar español en St. Pauls o en Alamo College, lo que más me gratifica es ver cómo en Texas el español no es solo una lengua, sino una herencia viva que los estudiantes abrazan con una curiosidad fascinante por Europa. El día comienza temprano; me levanto habitualmente a las 5 a.m. Me gusta desayunar tranquila mientras hablo con mi marido sobre el día y, las noticias de España y Estados Unidos. Cuando salgo de casa, me dirijo al museo para niños de la ciudad, The DoSeum. En este museo, el colegio International School of San Antonio tiene su campus de inmersión en español y francés para niños. Aquí, soy supervisora de los programas de ambas lenguas, es decir, superviso sus contenidos y relaciono las actividades que ofrece el museo con los temas que trabajan los maestros, además de realizar otras gestiones administrativas internas. Después, voy al colegio St. Pauls Episcopal Montessori School para dar clases de español como segunda lengua a estudiantes de edades entre 3 y 12 años. Y, al término de estas clases, uno o dos días a la semana, me traslado a Alamo College para impartir clases de español a estudiantes universitarios. Son días intensos de lunes a viernes, que requieren concentración y dedicación, pero que proporcionan una gran recompensa al observar la evolución de cada estudiante. En general, llama la atención el gran interés que existe en Texas por aprender español y la gran curiosidad por todo lo que proviene de Europa y la relación entre ambos continentes.
Imagino que el ritmo cambia los fines de semana…
Los fines de semana, todo cambia y se concentra en lo personal y lo familiar. Disfruto de momentos íntimos en casa, hablo con familiares y amigos de Europa, mi marido y yo compartimos momentos divertidos con amigos en San Antonio, vamos a algún evento en la ciudad o descubrimos lugares de Texas. Nos gusta mucho visitar la ciudad de Austin, a algo más de una hora de casa, pues ofrece un mayor número de actividades culturales o de ocio, sobre todo en las inmediaciones del río Colorado. Es curioso cómo los sentidos te engañan: en la terraza de la chocolatería San Ginés en Austin, con el olor a chocolate recién hecho y el crujido de los churros, logramos ‘teletransportarnos’ al centro de Madrid por unos instantes. Es nuestro pequeño ritual de desconexión y reencuentro.
¿Qué es lo que más te ha sorprendido de la forma de vida de sus gentes?
Estados Unidos tiene su sello particular, pero Texas tiene los suyos propios. Los tejanos tienen una forma de hablar diferente a la del resto de los estadounidenses, y combinan ese estilo de vida rústico y duro (vaqueros y vaqueras auténticos, con espuelas en las botas y sombreros típicos) con los rasgos urbanos más cosmopolitas y suntuosos (grandes fortunas procedentes de los campos petrolíferos). Texas ofrece multitud de entornos naturales extremos, y sus animales no son tan amables como los de Europa. Es fácil encontrar serpientes, arañas de gran tamaño y variedad, zorros, hormigas que muerden, pavos reales salvajes, coyotes, armadillos (animal emblemático del estado) y alacranes. El ave más curiosa es el famoso correcaminos (road runner), imagen que se recuperó para los famosos dibujos animados de Looney Tunes. También me ha sorprendido el ritmo y la capacidad de trabajo de los tejanos, que siempre respetan al trabajador y sus ideas. En Texas no se para ni un minuto, el estado está en constante movimiento las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Este dinamismo en el ámbito laboral provoca la recepción de ideas nuevas y el debate abierto de opciones viables. Y, aunque cada persona busca el trabajo más adecuado a su perfil, las ofertas de trabajo son continuas. El porcentaje de desempleo de los últimos años ha oscilado en torno al 4%, lo que refleja un mercado laboral robusto en Texas. Por último, quiero destacar el fuerte sentimiento que los tejanos muestran hacia sus antepasados. En Texas hay personas de muchos orígenes y todas ellas, además de sentirse orgullosas de ser tejanas y estadounidenses, muestran un profundo sentimiento hacia sus ancestros. He tenido la oportunidad de conocer a personas de ascendencia checa, alemana, escocesa, sueca, francesa, apache e iberoamericana, y todas ellas, mostraban estos fuertes vínculos. Además de sentirse profundamente tejanos, guardan un respeto sagrado por sus raíces. En San Antonio, esa conexión con el pasado español es tangible en las Misiones o en el orgullo con el que conservan sus apellidos. Es un entorno donde lo antiguo y lo rabiosamente moderno conviven con una naturalidad que no deja de sorprenderme.
¿Qué es lo que más echas de menos?
Por supuesto, a la familia. Echar de menos a tus seres queridos es lo que más se siente cada día. Las nuevas tecnologías permiten atenuar esta carencia, pero no la eliminan del todo. Junto a ello, echo de menos aspectos sociales e idiosincrasias españolas: el ruido o murmullo de las calles; el carácter cálido, sociable y expresivo de los españoles; la gastronomía como cultura; determinados olores; los amigos, ciertas tradiciones y fiestas vividas con sentimiento y en comunidad, etc.
¿Piensas quedarte mucho tiempo al otro lado del charco?
No lo sé con certeza. En Texas estoy bien y ahora mismo tengo buenas perspectivas. Sin embargo, la tierra de uno siempre tira y está presente en la mente a diario. Aunque sientas el impulso de regresar inmediatamente, la realidad te enfrenta, desafortunadamente, a situaciones en las que a menudo debes pensar más con la cabeza que con el corazón.
Algo que te gustaría añadir….
Recomiendo la experiencia de vivir fuera de tu país. A todas las personas pero especialmente a los jóvenes y estudiantes. Cuando una persona vive en otro país, atraviesa un proceso importante que transforma por completo su perspectiva vital y sus pensamientos. En mi caso, me ha permitido apreciar, valorar y entender mejor mi país, mis tradiciones y mi idiosincrasia, pero, también he crecido como persona al respetar y entender otras culturas, al abrirme a otras formas de pensar y al afrontar los problemas con mayor serenidad, lo que ha potenciado mi adaptabilidad a nuevas situaciones, mi independencia y mi autoconfianza. Así que… ¿Cuándo vas a preparar la maleta?
ABRIL, MES DEL LIBRO
Me cuesta elegir un solo libro favorito. También recomendar. Porque hay tantos… pero si tuviera que quedarme con una triada, sería la sabiduría de Mafalda, la profundidad de las biografías históricas y la huella de los clásicos españoles que siempre me acompañan en la maleta.
Con su hermana mayor, Yolanda
Chicago
El Capitolio
Con María Dueñas en Estocolmo
Mario Vargas Llosa y Mónica
«Juan Perro» en el Cervantes. Suecia
Sede central de Alamo College
The DoSeum Campus ISSA
Con los Spurs de San Antonio


