Coétaneos
Todas las tardes acudían a tomar un refrigerio al quiosco que había en el olmedo situado junto al arroyo, aquel que alimentaba la fuente de la Poza. Ese quiosco de Bautista era parada obligada para todo aquel que caminara, como aquellos tres jóvenes, por las huertas y campos de lo que hoy es el Parque de la Fuente de la Salud. Allí se reunían aquellos tres, venidos cada uno de un lugar distinto, pero que coincidieron en duros años en los que Pozuelo era un hervidero e iniciaba lo que, con los años, llegaría a ser. Una de las...
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