La iglesia de Santa María de Caná fue construida durante el pontificado de Juan Pablo II. Gracias a la colaboración de miles de personas que quisieron edificar una casa para Dios y para los hombres. En un recién nacido barrio de Pozuelo de Alarcón. Lo que sobre plano se denominó Ampliación de la Casa de Campo; hoy Avenida de Europa. Fue consagrado el 11 de diciembre de 1999, festividad de Santa Maravillas de Jesús, por Antonio Rouco Varela, Cardenal Arzobispo de Madrid, siendo párroco Don Jesús Higueras. El responsable de su diseño fue el arquitecto Fernando Higueras que, modificaciones aparte, mantuvo la idea de que el continente de la futura parroquia -considerada por alguno catedral- fuera algo intemporal e insustituible; capaz de envejecer con el paso del tiempo. Dentro de una semana, Don Jesús Higueras, que sigue siendo el párroco de Santa María de Caná, recibirá el título de Hijo Adoptivo de la Ciudad. Razón más que suficiente para bucear en los archivos de La Voz de Pozuelo y recuperar las imágenes de un templo que antes fue barracón.
Santa María de Caná es un templo atípico que mezcla tradición y modernidad a base de ladrillo. Levantado en los albores del siglo XXI se ha convertido en un símbolo de Pozuelo de Alarcón. Quienes conocimos el barracón y acudimos a su primera misa, en junio de 1995, seguimos sorprendidos con la transformación.
Lo que nació como una pequeña comunidad de fieles, dirigida por un joven sacerdote, es ahora centro neurálgico de religiosidad en una gran ciudad. El objetivo de la parroquia fue ser, desde el principio, un lugar donde se sintieran a gusto y crecieran en su vida cristiana.
En la actualidad la celebración de la liturgia y los sacramentos se han completado con grupos de vocaciones, matrimonios, apostólicos, de ayuda a madres que han perdido un hijo; de oración y alabanza… formados por niños, jóvenes y mayores. Hasta con la creación de una Fundación que atiende a personas con discapacidad intelectual.
El barracón, la torre y el Papa
¿LO SABÍAS?

Desde el 20 de octubre de 2014 reposan en la parroquia de Santa María de Caná los restos de una niña, la Venerable Sierva de Dios Mari Carmen González-Valerio y Sáenz de Heredia (1930-1939).
Fueron trasladados desde el convento de las MM. Carmelitas Descalzas de Aravaca.
Su sepulcro puede visitarse durante el horario del apertura del templo.



