La Hermandad del Rocío de Pozuelo de Alarcón fue reconocida por el arzobispado de Madrid el 12 de diciembre de 1994. Pero la idea de formar una asociación rociera en la ciudad surgió en 1986. Así que en 2026 estarán de celebración. Cuatro décadas después de que un pequeño grupo de vecinos contagiaran el espíritu rociero -vinculado al cante y al baile- son 320 los hermanos orgullosos pertenecer a una entidad que, en 2009, fue nombrada Filial por la Matriz de Almonte.
Dice Carlos Almazán que cuando asumió la presidencia de la Hermandad hace cinco años se marcó como objetivo expandir la devoción a la Virgen en Pozuelo. Quería hacerla realidad con la creación de un símbolo que quedara para siempre en la ciudad. Lo ha conseguido. Es un monumento, sufragado íntegramente por los hermanos; un retablo porcelánico en el que, además de la Reina de las Marismas, aparecen los templos de Santa María de Caná, sede canónica de la Hermandad, y la Asunción de Nuestra Señora, hogar de la Patrona y Alcaldesa. Es el tercero dedicado a la Blanca Paloma en la Comunidad de Madrid. San Sebastián de los Reyes y Las Rozas de Madrid ya tienen el suyo. Nosotros a partir de mañana.
El presidente de la Hermandad de Nuestra Señora la Virgen del Rocío asegura que Pozuelo de Alarcón es un pueblo mariano y que el monumento será una parada obligada para devotos y curiosos. Está situado en un vestigio de la finca del sacerdote al que Alfonso XIII le regaló una escopeta junto a un edificio con ventanas de color albero que con unos toques de pintura en el murete quedarán integrado en el conjunto artístico.
Después de la inauguración, los integrantes del coro de la Hermandad, repasarán las canciones que iluminarán la Navidad en Pozuelo y el 12 de diciembre nos sorprenderán bajo el árbol de la plaza del Padre Vallet con su «zambomba». O villancicos flamencos para festejar los días más entrañables del año.
Detalle del retablo cerámico que se inaugura mañana (Exclusiva La Voz de Pozuelo)


