Casilda y una década prodigiosa
Parece que fue ayer cuando un grupo de vecinos nos reunimos en la sede de la peña El Albero para recuperar la tradición de los gigantes y cabezudos. Lo de crear una comparsa era algo impensable en aquel momento de huchas petitorias y donaciones espontáneas. El embarazo fue una mezcla de envidia -sana por supuesto- y sueño. Resulta que alguno de los promotores de la idea habían contemplado los gigantes de Pamplona con nostalgia. Porque los nuestros desaparecieron y no volvieron jamás. Había que intentar resucitarles a ellos y la ilusión que, durante el pregón de las Fiestas Patronales,...
Leer más


