Los amigos de Esstudio Ediciones tienen sus máquinas a punto para algo grande: ESCRITOS DE TABERNA. Se trata de una antología solidaria, impulsada por Libreyazul a imagen y semejanza de GRABADO EN EL ALMA y RELATOS DE RUTAS Y SUEÑOS. Nace con mucho corazón y los textos de escritores escondidos -y otros- para apoyar la investigación de la Ataxia de Friedreich. Los beneficios de la venta del libro, que podría ver la luz en otoño, aportarán un granito de arena a la lucha contra esta enfermedad, hereditaria y neurodegenerativa, que afecta a personas jóvenes y se caracteriza por un deterioro lento de la coordinación en la marcha y en la capacidad para mantener la postura corporal. Quizás se convierta en lo más bonito del próximo curso. Pero antes, acaba de llegar, como los tomates, ELLAS*, una obra coral que homenajea a la mujer desde lo breve. Que incluye una adaptación teatral de Manuel Elizalde -sobre su peculiar personaje- representado, con gran éxito de público y crítica, en la terraza de Jaén 71, para dar la bienvenida al verano: ELLA, LA TÍA EDELMIRA.
El recién nacido es fruto de una original tertulia al aire libre en la plaza de la Coronación. Donde literatura, música y teatro se dieron la mano. Rodeados de arte disfrutamos de una mágica Noche de San Juan.
Con teatro en vivo, protagonizado por Milagros Morón, Paloma Castejón, Fuencisla Onrubia y Ana Martín Sánchez-Ferragut, ambientado por Diana Rodríguez-Rey y dirigido por Federico Serrano y Manuel Barranco.
Una gozada… el preludio de las propuestas culturales que están por venir. Y no me refiero sólo a la antología solidaria.
(**)Puedes comprar ELLAS en Los Barranco y Zepol. Los beneficios obtenidos por su venta irán destinados a causas benéficas.
Genética, por Jesús Ortega
Cuando Dios repartió cromosomas, las mujeres dijeron: «¿Y si vamos con doble X? Por si acaso».
Desde entonces, ELLAS tienen el gen de encontrar cosas perdidas, oler mentiras a kilómetros y hablar por WhatsApp mientras hacen cinco cosas más.
Los hombres, con su solitaria Y, pensaron que era suficiente.
Y sí, pueden montar un mueble de IKEA sin instrucciones (a veces).
Pero si una mujer te dice «haz lo que quieras», la Y no ayuda a descifrar el peligro.
Las XX, en cambio, traen traductor incorporado, detector de excusas y memoria infinita.
Así que sí, la diferencia está en una letra…
Pero ¡ay que letra más traviesa!

