Hubo que esperar al cambio de siglo para que naciera la Casa de Extremadura de Pozuelo de Alarcón. Al calor del desaparecido bar «La amistad». Donde se reunían extremeños del barrio -y más allá- para charlar sobre el tajo, tomarse un corto y echarse unas  partidas de mus. La asociación, que ha cumplido veinticinco años, tiene los mismos objetivos de entonces: la defensa de las raíces históricas, tradicionales y culturales de Extremadura. En su ciudad. Esa que en los sesenta y setenta acogió a tantos cacereños y pacenses emigrados -al Pueblo y la Estación- en busca de una vida mejor. Muchos desde Madroñera. Su agrupación de coros y danzas «La Fuentona» se sube el domingo al escenario del Mira Teatro con «La Encina» (el de aquí) para celebrar un feliz y dulce cumpleaños.

Acaban de recibir un diploma de la Junta de Extremadura y están más felices que perdices. Es un reconocimiento a la labor realizada por las comunidades extremeñas fuera de la región en fomento de su cultura y tradiciones. El presidente de la Casa de Extremadura, Francisco Labrador, fue el encargado de recoger el premio que seguro ocupará un lugar de honor en lo que fuera cantina del antiguo instituto Gerardo Diego. Quizás junto a su virgencita de Guadalupe.

En su sede tenían previsto ensayar para la actuación del domingo, a las 19:00 horas, en el Mira Teatro (entrada libre hasta completar aforo). Pero como la fachada del edificio se está remodelando, han tenido que hacerlo en la de la Asociación Cultural La Poza. Que siempre abre sus puertas a otros colectivos locales sociales, culturales o religiosos.

Hablando de religiosos, a dos metros de la puerta, el próximo sábado 22 de noviembre se inaugura un Monumento en Honor a la Virgen del Rocío, promovido por la Hermandad del Rocío de Pozuelo de Alarcón en colaboración con el Ayuntamiento. Justo bajo la cruz/vestigio de la finca de Luis Béjar.

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