La población de Pozuelo de Alarcón, en los años 70 del pasado siglo, era de 15.371 habitantes de los que las mujeres representaban el 50,1 % y los hombres el 49,8 %. De las 5.174 mujeres mayores de catorce años, tanto casadas como solteras o viudas, 3.906 se dedicaron a sus labores, lo que suponía no tener ninguna remuneración económica, ni gratitud social. El 17,55 % tuvieron otras profesiones y el 3,42 % eran estudiantes.
En los años setenta, el 90% de las vecinas de Pozuelo de Alarcón, estaban casadas a los cuarenta y el 75% viudas a los ochenta
El mayor porcentaje correspondió a las mujeres que “teóricamente” no trabajaban fuera de sus casas, situación que no sólo tuvieron las casadas o viudas, también algunas solteras, a partir de los catorce años, éstas no continuaron sus estudios ni trabajaron fuera del hogar, permaneciendo en la casa paterna “ayudando” en las faenas domésticas hasta que se casaban, o continuaban con esta situación si no contraían matrimonio.
Muchas que se dedicaron a sus labores también trabajaron fuera del hogar, alternando sus obligaciones de “ama de casa” con trabajos en otras casas en calidad de asistentas, costureras, vendiendo productos hortícolas o ganaderos (leche), colaborando con sus maridos en los negocios familiares de comercios, talleres etc. Algunas cosían en sus casas para otras familias, ejercían el oficio de peluqueras, desarrollaron trabajos manuales, que les facilitaban en las fábricas, como «pegar sobres», «coser guantes», «coser prendas a máquina», etc. a cambio de una remuneración económica y sin ningún derecho laboral.
El cuidado de animales domésticos y pequeños huertos familiares, fue desapareciendo paulatinamente y en el año setenta, muy pocas mujeres tenían en sus casas animales como conejos, cerdos, gallinas, etc. o cuidaban un huerto.
Las jóvenes que siguieron estudiando superados los catorce años (3,42 %), continuaron con los estudios de bachillerato, formación profesional, estudios medios y muy pocas con estudios superiores. La mayoría estaban solteras y muy pocas casadas. Habían nacido en Madrid, Pozuelo de Alarcón u otras provincias, sólo tres en otros países.
No podemos saber quiénes de éstas terminaron estudios superiores, pero sí que en 1970, había tres médicos, tres farmacéuticas y treinta y cinco profesoras. Estas últimas, habían nacido fuera del municipio salvo una que había nacido en el pueblo y que firma esta colaboración.
En cuanto a los otros trabajos que desarrollaron las mujeres, por el que cobraban una remuneración económica, fueron muy variados. El más numeroso fue el de sirvienta que representaron el 4,82 %, empleo específicamente femenino en la época, para el que no era necesario ninguna preparación específica siendo generalmente mujeres con bajo nivel académico. Siguieron las empleadas con el 1,68 % que trabajaron en fábricas, comercios, oficinas, etc. Más delimitados quedaron los trabajos de dependientas que representaron el 1,24 % y administrativas, el 1,68 %. En ambas profesiones era muy frecuente que dejaran de trabajar cuando contraían matrimonio, porque el «jefe» no quería mujeres casadas trabajando, a no ser que fueran funcionarias. Otras profesiones que ejercieron fueron peluqueras, secretarias, cocineras, mecanógrafas, etc.

La fábrica de cartón
Cabe de destacar el alto número de mujeres que trabajaban en artes gráficas, todas en la fábrica Ortiz, S.A., conocida popularmente como «la fábrica de cartón», que instalada en el Pozuelo Estación en los años cuarenta siguió contratando a muchas mujeres en las décadas siguientes, trabajo que las obligaban a abandonar cuando se casaban «… yo quise continuar trabajando en la fábrica cuando me casé, pero no me dejaron, me obligaron a despedirme… a cambio me dieron un dinero como «dote»…» En la fábrica desarrollaron distintos cometidos, la mayoría manuales, siendo muy pocas las que trabajaron en actividades burocráticas o de más alto nivel técnico.
En esta década de los setenta, se incorporaron más vecinas al mundo laboral que en décadas anteriores, aunque no tuvieron trabajos para los que se necesitara alguna cualificación profesional, salvo las profesoras, médicos y farmacéuticas.
En cuanto a su estado civil, hasta los veinticinco años el 70 % de las mujeres estaban solteras, pero a partir de esa edad, el número de casadas fue en aumento hasta los cuarenta años en que el 90 % de las mujeres estaban casadas. A partir de los 50 el descenso fue progresivo, porque al llegar a los 80 años, sólo estaban casadas el 15%.
El número de solteras fue disminuyendo a partir de los treinta años hasta los cincuenta, y partir de esa edad, los porcentajes oscilaron entre un 10 % de mujeres solteras entre cincuenta y cincuenta y cinco años, y un 12 % entre las de ochenta años y mayores. Esto significa que en la década de los setenta llegaron al municipio mujeres solteras de edades avanzadas. En la sociedad de la época el porcentaje de anulaciones matrimoniales era muy escaso.
La viudez comenzó entre veinticinco y veintinueve años, siendo escaso el porcentaje de mujeres viudas a estas edades. Pero el salto más significativo se da entre los cincuenta y cinco a sesenta y cinco años, en que pasaron de un 15 % a un 32 %, porcentaje este último que irá en aumento hasta alcanzar el 75 % de mujeres viudas a partir de los ochenta años, descendiendo el número de casadas, pero no el de solteras que prácticamente se mantuvo a partir de los setenta años.
Las mujeres casadas tuvieron la clasificación de «vecinas», puesto que el marido siguió siendo, como en décadas anteriores, la «persona principal» figurando como cabeza de familia. Sólo si la mujer se quedaba viuda pasaba a esta categoría. Las solteras hasta los veintiún años, figuraron como «domiciliadas» y a partir de esta edad, pasaban a ser «vecinas».
María Esperanza Morón García
Cronista Oficial de Pozuelo de Alarcón
Foto apertura: La Reina de las Fiestas, Paqui Jaenes, con sus Damas de Honor. Año 1972.


