Qué suerte ser mujer. Tenemos un Día Internacional y lo celebramos cada año. Aunque no haya mucho que celebrar. La violencia machista sigue matando, cobramos menos que los hombres y la conciliación es una utopía.

En medio de una crisis social y también de valores, por culpa de quienes no los tienen y se ven amparados por decisiones judiciales cuanto menos cuestionables, resulta complicado marcarse nuevos retos profesionales. Porque la desigualdad no ayuda. Y menos a una mujer que la sufre por partida doble o triple (para qué mencionar los ámbitos si son de sobra conocidos).

La mayoría de los habitantes de esta España mía -de esta España nuestra- no ganarán en una década lo que otros depositan como fianza para no ingresar en prisión. Pero si son mujeres no lo ganarán ni en dos. La carrera de obstáculos, no sólo laborales, es interminable. De poco sirve recordar una vez al año, con palabras o gestos, que somos muchas y valientes. Pero no queda otro remedio. Para no volvernos invisibles.

Mirando las estrellas  en la madrugada de mi día y del de todas; más templada que otras noches atrás, me viene a la cabeza una escena captada en Pozuelo hace más de medio siglo que me cedieron las hermanas Martín Holgado. Aparecen con sus amigas Mari Lola Lázaro y Marisol Balbás; trabajadoras* como ellas.

Detrás, a la derecha, se distingue un edificio desaparecido del que se conservan pocas fotografías. Era el casino, una joya arquitectónica, al que acudían los hombres de clase alta que pasaban el verano en sus hotelitos de la colonia de la Paz. Los del pueblo se conformaban con jugar al dominó o a las cartas en el café de Blas que, además de billar, tenía patio. Las mujeres se quedaban cuidando la casa. O a los hijos. No todas.

Asunción Mateos Villar

(*) En la primera mitad del siglo XX muchas mujeres de Pozuelo tenían un empleo. Sobre todo ejercían el oficio de lavanderas y trabajaban en fábricas como las de curtidos o chocolate.

La pintora Rosa Gallego con la Alcaldesa, Susana Pérez Quislant, y el cortometraje
Otra guerra” de Ahmed Shawkie (Irak)

ACTIVIDADES DESTACADAS

Reparto de claveles y poemas. Miércoles 8 de marzo. Plaza del Padre Vallet.

La peña Las Domingas, integrada por mujeres, organiza por segundo año consecutivo una entrega de flores y versos. Esta vez el poema escogido es de Guisela López y lleva por título “Ni una más”. Toda una declaración de intenciones.

Dulcinea toma la palabra. Miércoles 8 de marzo. 19:00 horas. Sala Educarte

Monólogo de Valle Hidalgo. Homenaje de la actriz afincada en Pozuelo a Miguel de Cervantes y a todas las Aldonzas y Dulcineas que no se rinden ante su destino.

Mujeres artistas. Del 9 al 25 de marzo. Centro Cultural Padre Vallet

Exposición de obras en las modalidades de pintura, escultura, instalaciones y fotografía, con el fin de visibilizar y poner en valor del trabajo realizado por mujeres artistas residentes o que desarrollan su labor artística en Pozuelo. Inauguración: Jueves 9 a las 18:30 horas. Horario de visitas: De lunes a viernes de 17:00 a 20:00 horas y sábados por la mañana.

Muestra de cortometrajes. Jueves 9 de marzo. 19:00 horas. Salón de actos. Espacio Cultural MIRA.

La Asociación de Mujeres Progresistas de Pozuelo de Alarcón organiza una muestra internacional de cortometrajes que pondrá el foco en varias mujeres de países de Oriente Medio como Irán, Irak, Georgia, Palestina y Líbano.