Me gusta pararme delante de árboles singulares. Hay varios por la ciudad y uno precioso cerca de Húmera. En lo que en otro tiempo fue propiedad de los Navarro Reverter. Hace mucho que no camino por allí. El Ayuntamiento colocó en su día placas para identificarlos que, como alguno de ellos, envejecen y pierden el color. O, en palabras de Juanjo Granizo, se secan. En esas están los últimos ulmus minor -la mayoría de los que había vivía en un bosque– del Camino de las Huertas. Que ya no es camino. Ni tiene huertas. Y su matadero (al fondo de la fotografía que abre esta noticia ilustrada) es ahora la Escuela de Artes Escénicas que gestiona la compañía Yllana. Que por cierto, acaba de estrenar Flamenc Oh!!, en coproducción con el Sadler’s Wells de Londres, un espectáculo increíble en el que colaboran los chicos de Ron Lalá. Muy recomendable. Perdón, que me voy por las ramas…
El tiempo ha pasado, el paisaje ha cambiado y más que lo va a hacer en los próximos años. En nada te voy a contar cómo lo hace el entorno del lavadero y el viaje de agua. Desde el aire, hace más de medio siglo, al igual que en la foto de los jóvenes trabajadores, los olmos se veían frondosos. Uno a los pies del Bar La Poza y dos más al otro lado del muro de Hierros Mendiola.
Siempre nos quedará la poesía…
«Mi corazón espera, como el de Machado, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera»
A un olmo seco. Antonio Machado
Esta imagen ha sido tomada el 6 de agosto de 2026. Son los plátanos de sombra de la avenida que rinde homenaje a Andrés Gómez Casi, secretario del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón entre 1927 y 1970, recordado por salvar los libros del Registro Civil y Parroquiales hace noventa años.
Casi no tienen hojas. Parece otoño.
¿Qué pasa con los árboles?

