El batería de Pignoise ha vivido varias décadas en Pozuelo de Alarcón. En una urbanización próxima a Hipercor. Cuando vino con su familia tenía cuatro años y no existían ni el centro comercial ni la M-40. Cerca de su casa solo había una granja, La Priégola, y mucho campo. En una parcela, próxima a la urbanización, un vecino montó un terreno de juego para los chavales transformando farolas olvidadas en porterías. Héctor Polo era uno de ellos. Aunque lo pisó poco porque, a los diez años, ya militaba en las categorías inferiores del Real Madrid donde coincidió con Álvaro Benito. El cantante de su grupo jugaba en el primer equipo mientras que Héctor marcaba goles en tercera regional. Álvaro se lesionó y el dique seco les regaló una amistad y muchos ratos juntos con la Play, tocando la guitarra y viendo series de televisión. Fue precisamente una de ellas, “Los hombres de Paco”, la que les hizo saltar a la fama. Cuando ni siquiera se habían subido al trampolín. Por entonces, ambos conocieron a alguno de los chicos de la Quedada Generacional. Que el sábado no se perderán su concierto, con la animación de Dj Pulpo, en la carpa del recinto ferial. Por cierto, está todo vendido.
¿Cómo recuerdas tu infancia en Pozuelo de Alarcón?
Con mucho cariño. Aunque nací en Madrid, con cuatro años me mudé a Pozuelo donde he pasado casi toda mi vida. Después de la pandemia me trasladé a Bodilla. Cerca del colegio Mirabal donde había estudiado. Quizás por eso me gustaba tanto la zona. Pero me considero pozuelero de pura cepa y no descarto volver. Valoro su proximidad a Madrid y lo bien que se vive en la ciudad.
Creo que jugabas al fútbol de pequeño…
Pues sí. De hecho iba para futbolista. Entré con diez años en el Real Madrid CF y estuve hasta los dieciocho en el club. Ahí conocí a Álvaro Benito que jugaba en el primer equipo. Yo estaba en el C, en tercera división. A raíz de su lesión nos hicimos muy amigos. Por otro que teníamos en común. Tras varias operaciones de rodilla y sesiones de rehabilitación disponía de muchas horas muertas. Yo empecé a ir mucho a su casa para hacerle compañía y pasábamos el rato jugando a la playstation© y viendo series. Pero a Álvaro le gustaba mucho la guitarra y componer canciones. La música se fue apoderando de nosotros. También se compró una batería y comencé a practicar. De manera autodidacta y por diversión, sin pretensión alguna.
Entonces… ¿Cómo nace Pignoise?¿Qué pasó?
La cosa se fue tornando más seria. Queríamos tocar en directo, para la gente y justo nos hacía falta un bajista. Pablo Alonso, un chico asturiano que acababa de llegar a Madrid a estudiar Arte Dramático, se cruzó en nuestro camino. Era el bajista que necesitábamos y montamos Pignoise. Le echamos muchas horas de ensayo y comenzamos a tocar en locales de amigos. Si alguien nos hubiera dicho en ese momento dónde íbamos a llegar no nos lo hubiéramos creído. Estuvimos muchos años sin ver resultados hasta que una persona nos propuso entrar en “Los hombres de Paco” y eso cambió nuestra suerte. Con las canciones -y los cameos- dentro de la serie nos dimos a conocer. Aquello supuso un salto increíble, un punto de inflexión. De repente empezó a venir mucha gente a los conciertos que se sabían todas las canciones. En esa época tuvimos un gran éxito y lo disfrutamos un montón.
¿Hasta dónde ha llegado la banda?
Hasta una actualidad en la que gozamos y celebramos nuestra música sobre el escenario. Aunque vivimos nuestro momento de gloria hace veinte años, las canciones se han quedado y eso que los discos que sacamos después del bombazo de la serie no tuvieron tanto éxito. En época de COVID paramos, nos propusimos descansar y Álvaro quería volver al fútbol de otra manera. Tenía una oferta para entrenar a las categorías inferiores del Real Madrid. Después nos propusieron volver y tocar en el Arenal Sound de Castellón. Lo hicimos. La verdad es que no nos esperábamos la respuesta del público. Fue espectacular… 30.000 personas cantando nuestras canciones. Aquello parecía un karaoke. Porque se han convertido en himnos. Quien más, quien menos conoce alguna de nuestras canciones.
Cómo se presenta el concierto en el Recinto Ferial?
Estupendamente. Las expectativas son muy grandes. Te remueven muchas emociones. En nuestras giras de conciertos siempre he pensado cómo sería tocar en casa. Si hacerlo en Madrid ya es especial imagínate en Pozuelo, donde estuvimos hace casi veinte años… ¡Pues mucho más! Lo vamos a dar todo. Lo de mañana va a ser espectacular, en una carpa gigante y mis amigos viéndome. Yo no me suelo poner nervioso en los conciertos pero con los tuyos tienes como más responsabilidad. Algo parecido pasó cuando celebramos nuestro vigésimo aniversario en el Movistar Arena, delante de 15.000 personas, compartiendo escenario con Loquillo, Hombres G, Taburete. Grabamos un disco con esa gente consagrada. Fue una locura. Seguimos recordándolo y saboreando lo que estamos viviendo. Creo que no es casual sino que estamos recogiendo lo que sembramos en su momento. Hoy por hoy la ilusión es indescriptible. Además, tenemos una edad en la que disfrutamos muchísimo de todo lo que hacemos (risas). Así que… ojalá siga la racha.
AMÉN
Un concierto muy especial
Lo que escucha… Niña Polaca
Lo que lee… “Cuando el deporte te abandona” de Julio García, exjugador profesional de futbol sala y bicampeón del mundo con la selección absoluta
A una isla desierta se iría con… su mujer y su hija de un añito
El nombre de la banda se debe a… una pegatina en la guitarra con la frase «I love my pig nose» (Amo mi nariz de cerdo).



