¡Ya quedan pocos días para el comienzo de nuestras anheladas fiestas! Pero… este año vienen acompañadas de un sabor agridulce. Ya tenemos todo hilvanado, a falta de rematar los últimos flecos, para celebrar los cultos en honor de Nuestra Señora de la Consolación 2019. Las fiestas como tal no albergan muchos cambios con respecto a años anteriores, sólo cabe destacar una modificación en el horario de la Ofrenda Floral oficial que, aunque se mantiene el domingo por la mañana, como ya es tradición, comenzará una hora antes, a las 11:00 horas, facilitando a todas las asociaciones, peñas, fieles y devotos un horario más amplio para llevar a cabo su ofrenda y que esta no interfiera alargando la eucaristía.

También es destacable que este año disfrutaremos, durante los días del Triduo, de la prédica de nuestro nuevo sacerdote, Don Alejandro. Como ya es conocido por todos fue ordenado el pasado mes de mayo y se ha incorporado al equipo parroquial.

La parte «agria» de este 2019 no va a ocurrir durante las Fiestas Patronales sino justo después… Cuando se cumplen 71 años de su hechura, la imagen de Nuestra Señora nos dejará hasta pasadas las navidades para trasladarse al taller del Escultor-Imaginero y Doctor en Bellas Artes, Rafael Martín Hernández, donde se le realizarán una serie de trabajos de restauración y conservación.

Desde que en 1948, de la gubia de Víctor González Gil, nacieran las tallas de Nuestra Madre y su Santo Niño, la Congregación únicamente tiene constancia de una sola ocasión en la que las imágenes visitaron a un imaginero. Fue a principios de los años 90, aprovechando las obras en la capilla. La Virgen se trasladó de nuevo al taller de su escultor para una revisión, que finalmente no se realizó dada la avanzada edad de su autor. Sin embargo, en aquella visita, éste indicó a los miembros de la Junta Directiva de la época la imperiosa necesidad de que la imagen fuera puesta en manos de un imaginero para realizarle un tratamiento de conservación.

A raíz de su primer besamanos en el año 2017 la Asamblea planteó la posibilidad de que la imagen fuera retirada del culto para realizar dichos trabajos.

Tras varios estudios, realizados por diferentes restauradores, todos coincidieron en lo mismo, Nuestra Madre y su Santo Niño se encuentran en perfecto estado de estructura; la restauración solo consistirá en pequeñas reintegraciones anatómicas y retoques en su policromía, defectos provocados por los años y el uso de la imagen para sus distintos cultos. De esta manera, se tendrá en un buen punto de partida para su futuro control dado que, como mandan los cánones en esta materia, las imágenes en madera deben ser revisadas asiduamente, máxime si salen en Procesión, dado que su uso y fisionomía deben ser adecuados para esta práctica.

Gracias a Dios nuestra imagen no ha sufrido ningún daño en los distintos años que ha salido a las calles de Pozuelo. Sabemos que estos meses sin su presencia en nuestra parroquia van a ser duros pero también abemos que esta intervención es necesaria.

La Virgen y el Niño dejarán Pozuelo en cuerpo pero, por supuesto, no en alma. Ellos, como bien simboliza la imagen de su cartel de cultos 2019, vigilan y cuidan de todos nosotros allá donde estén y como reza la oración no nos abandonarán jamás.

Pablo Martín del Viejo