Sadra
A mediados de los ochenta -del pasado siglo- María Jesús Rodríguez y su primo Manolo abrían una cruasantería en la calle que lleva el nombre del que fuera alcalde y médico titular del pueblo. Aquello supuso una auténtica revolución porque había pocos locales dedicados a meriendas y cenas informales. María Jesús llevaba trabajando desde los catorce años y su experiencia en hostelería le hizo dar un paso más y abrir su propio negocio. En una época en la que la vida discurría en el pueblo y la Avenida de Europa no aparecía en los mapas la aventura resultaba interesante. Los...
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