Subir a la azotea con el frío que hace… me lo he tenido que pensar dos veces. Pero, dadas las circunstancias, y casi las uvas, he decidido ascender con las plumas puestas y cargadas para resumir un año de noticias. Que comenzaba con la exclusiva del cambio de recorrido de la Cabalgata de Reyes y finaliza con esta crónica resumen de un año extraño, sobre todo en lo político. Aunque no he escrito sobre el asunto. No me gusta abandonar mi hoja de ruta. En 2024 he publicado cincuenta y cinco historias, contando esta azotea. Por favor, abstenerse de comentar los amantes de la rima fácil. En 2025 (vaaaaaya) espero seguir contando muchas más. Bonitas. Que de las otras está el mundo lleno.

Después de la exclusiva, tuve ocasión de recorrer los salones del Teatro Real de Madrid. En una de las paredes del dedicado al monarca Felipe V cuelga un retrato de la Reina Sofía, pintado por Nati Cañada. La artista de Pozuelo formaba parte de la comitiva que acudió a ver cómo Ángel Orensanz recogía un premio. Así que posamos juntas delante del cuadro.

Aquella, con vistas a la plaza de Oriente, fue una mañana mágica. Como divertida la tarde con los capitanes y capitanas del Olímpico de Rugby. Luego salté a la lucha de brazos. Que, próximamente, volverá con sus osos.

En febrero puse palabras y un poquito de corazón a la historia de la policía municipal de Pozuelo de Alarcón. Acompañar a Paco y Marco en su aventura fue una auténtica gozada. Me sentí tan empoderada que dediqué el mes de marzo a poderosas mujeres.

A saber… la única violinista del rock en España, una abogada experta en investigación, que acaba de publicar un libro para prevenir la traición económica en la pareja, una madre y una hija creadoras de una firma cosmética, natural, vegana y 100% española y una chica que, a veces, viste de azul marino y naranja. Ahora amiga. Sucede que algunos entrevistados se convierten en amigos.

Como los escritores escondidos. En 2024 vio la luz un nuevo libro solidario y tuve el honor de presentarlo en sociedad. Sobre viajes. Era lógico que luego llegaran más relatos que lo mismo se centraban en una estación que viajaban a los felices años ochenta.

No me salté ni los Mayos ni San Gregorio y disfruté el paseo de Rafael y Martina por su barrio. Parece mentira que en 2025 la comparsa de gigantes y cabezudos de Pozuelo de Alarcón cumpla diez años…

El tiempo pasa y todo cambia. Todo menos la sonrisa de Rocío y Montse. En su otra casa puedes encontrar lo último de Margarán y en la recepción del espacio cultural MIRA el resumen de la tesis doctoral de María Esperanza Morón.

Tampoco me perdí, durante las Fiestas en honor a la Patrona y Alcaldesa de la Villa la entrega de distinciones a Juan Granizo y Sonsoles Ónega. A Jordi Herrero no le vi en el ruedo de la plaza de las Américas pero creo que juntos cuajamos una buena faena. Que no hubiera sido lo mismo sin la mirada -azul- de Rosa Gallego.

Además, aproveché coyunturas para recordar lo que pudo ser un pabellón de caza y a la desaparecida casa de la labor. Estoy convencida de que conocer el pasado de mi ciudad es necesario para entender su presente y diseñar el futuro.

Durante el próximo año, cuando pase la Navidad, seguiré buscando historias amables para contártelas.

Aferrada a una de mis tablas de salvación.

¡Feliz 2025!

P.D. Conseguí que Gemma Casillas cambiara de cocina por unas horas y gracias a Jesús Gironés conocí un poquito mejor al ganador del Certamen Nacional de Pintura (para mí el nieto de Tere y Sebastián)